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Craig Mod: Libros y edición posartefacto

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Craig Mod. Escritor, diseñador de libros, editor y desarrollador.

Siguiendo con nuestra serie de traducciones (ofrecidas con la complicidad de nuestro traductor José Antonio de la Riva) esta semana os invitamos a leer el largo y profundo ensayo publicado hace unas semanas por Craig Mod en su página web sobre el futuro de los libros y la edición y como la irrupción de lo digital está creando un nuevo sistema de publicación y distribución que está alterando sensiblemente la forma de consumir contenidos.

Os recomendamos vivamente la lectura de este ensayo puesto que se trata de uno de los más interesantes y sugerentes que sobre el cambio en sector de la publicación de contenidos hemos leído y desde luego (aunque no estemos 100% de acuerdo) creemos que da varias pistas sobre el presente y el futuro de la edición.

Tiempo medio de lectura: 25 minutos


 

¿QUÉ ES UN LIBRO, a fin de cuentas?2

Siempre discutiremos

la calidad del papel, la densidad de píxeles de la pantalla;
el tejido usado en la cubierta, la interfaz para resaltar;
la búsqueda por página, la búsqueda por párrafo.

Pero, en verdad, ¿a quién le importa?3

Ir en busca de paralelismos superficiales entre el libro impreso y el digital es una peligrosa tentación. Existe una compulsión por creer que la magia de un libro se encuentra en su superficie.

En realidad, lo que merece la pena tener en cuenta de un libro son solo relaciones: relaciones entre ideas y recipientes, entre el escritor y el lector, entre los lectores y otros lectores, como ha sido siempre a través del tiempo.

El libro del futuro –el digital– ya no es un ladrillo inmutable. Es etéreo e interconectado, y se manifiesta públicamente aquí y allá. Es un artefacto «completo» solo por un mínimo instante. Se transforma deliberadamente. Está cubierto por capas con los comentarios al margen que compartimos. Reclama un vínculo con la promesa de comunidad implícita en su forma.

El libro del pasado revela excepcionalmente su experiencia individual. El libro del futuro revela excepcionalmente nuestra experiencia colectiva.

¿Por dónde debemos empezar quienes buscamos dar forma al futuro del libro y de la edición? Sencillamente, estas son nuestras verdades:

La manera en que los libros se escriben ha cambiado.
El lienzo en que se escriben los libros ha cambiado.
La vida de los libros tras su publicación ha cambiado.

Pensar acerca del libro del futuro implica entender los vínculos entre estos cambios. Pensar acerca del libro del futuro es pensar acerca del futuro de todo contenido. Nuestras palabras, imágenes y plataformas están tan entrelazadas que concebir las partes individuales del proceso de publicación por separado significa perder de vista las conexiones transformadoras.

Estas conexiones que dan forma a los libros y la edición viven en sistemas emergentes, escondidas tras las palabras: entre la escritura y la edición, entre la edición y el consumo, entre el consumo y la socialización.

Ahora tenemos la oportunidad de dar forma estos sistemas, y, al mismo tiempo, la de afinar las relaciones entre los autores, los editores, los lectores y los textos.

¿Qué herramientas incorporaremos a los artefactos digitales para reflejar esta relación cambiante con la literatura?

¿Sacar a la superficie nuestra experiencia de socialización?

¿Tender un puente entre los espacios pre- y posartefacto crudos que definen el futuro de la edición?

¿Construir el libro del futuro?

1. EL LIBRO: UN SISTEMA

Edición clásica: Dos o más años entre la idea y el lector. Un sistema solitario, aislado. Un artefacto inmutable y no vinculado. Un sistema posartefacto casi inexistente.

Los libros son sistemas.

Nacen de sistemas. En sí mismos son sistemas. Los mejores son tan complejos como es necesario que lo sean, ni una pizca más. Y, una vez completos, nuevos sistemas se desarrollan en torno a su contenido.

Para entender hacia dónde se están moviendo los libros y la industria editorial, es fundamental entender los siguientes tres sistemas:

  • el sistema preartefacto
  • el sistema del artefacto
  • el sistema posartefacto

El sistema preartefacto es donde el libro, la historia o el artículo se hacen. Es un sistema lleno de (y propulsado por) wiski, inseguridad, confusión, libertinaje y un sentimiento general de desesperanza. Lo típico es que sea un sistema de aislamiento, en el que participan muy pocas personas. Los personajes clave en la manifestación típica de este sistema son el autor y su editor, quizá también la editorial, quizá también una musa. Pero, por lo general, no el lector. El producto final de este sistema es lo que usualmente llamamos «el libro», la idea convertida en algo tangible.

El artefacto –el libro– también es un sistema. Por lo general, una isla en sí mismo: inmutable, un sistema que se contiene a sí mismo y que requiere grandes esfuerzos para extenderse más allá de sus ataduras. Cuando está listo, se convierte en un recuerdo de un viaje privado4.

Finalmente, el sistema posartefacto. Este es el sistema en el que engranamos el artefacto. Otra vez, lo típico es que se trate de un espacio relativamente estático. Los amigos pueden reunirse para tratar sobre el artefacto. Algunas clases puntuales en las universidades pueden construirse en torno al artefacto. Con todo, en general existe una sensación sobrecogedora de desconexión de los otros sistemas.

Lo digital cambia todo esto.

Principalmente, lo digital elimina el aislamiento, tanto del sistema preartefacto, como del artefacto o del postartefacto. Los resultados: un aumento de la conectividad, la mutabilidad del artefacto, el vínculo constante con los lectores. Y, lo más emocionante, un registro potencialmente público de modificación, comentario, discusión –anotaciones marginales digitales–, superpuestas al artefacto, que se añaden al artefacto, y que lo redefinen completamente.

Gracias a la conexión de estos sistemas, nuestra definición clásica del artefacto literario ya no puede aplicarse. Y nuestra comprensión tradicional de los sistemas de publicación se ha trastornado irreversiblemente.

 

2. SISTEMA PREARTEFACTO

fig. 01 La incorporación de primeros lectores en el proceso de autoría.

Debido al surgimiento y la creciente adopción del Kindle y el iPad, los editores, escritores, lectores y programadores de software se han puesto a pensar en cómo calzar la imagen del libro en soportes tradiconales en los nuevos soportes. Todo el mundo se pregunta «¿cómo cambiamos los libros para hacerlos digitales?», pero la pregunta más interesante es «¿cómo lo digital cambia los libros?», y, asimismo, «¿cómo lo digital cambia el proceso de autoría?»5.

Este cambio en la autoría es decisivo para comprender el nuevo sistema preartefacto.

Con el carácter pasajero de lo digital (un nuevo tipo de efimeralidad) vienen dos conceptos clave para el futuro de la narración y los libros:

  1. Podemos desarrollar un texto continuamente, en tiempo real, eliminando el preciosismo que infunde lo impreso. Y a causa de esto…

  2. El tiempo mismo se convierte en un ingrediente activo de la autoría (en contraste con la autoría que se produce en un espacio aparentemente intemporal, un producto acabado que surge repentinamente).

La Wikipedia es un ejemplo completamente logrado de cómo lo digital afecta drásticamente a la autoría. Al crear un sistema que permite ediciones simultáneas en tiempo real, la Wikipedia ha instaurado la iteración de la escritura en sus fundamentos. Nada en esa página web es precioso. Ninguna letra, palabra u oración, ningún artículo, es inmune a reconsideración. Y sin embargo, al rastrear los cambios a pequeña escala, ha construido confianza en torno a un sistema que evoluciona constantemente.

Fig. 02 La guerra de Irak (7), de James Bridle. Todo el historial de ediciones de la entrada en la Wikipedia sobre la Guerra de Irak, impreso y encuadernado. Un manifestación física del sistema preartefacto.

Tomemos el caso del análogo físico de la Wikipedia: la colección enciclopédica. Al principio, habría parecido difícil imaginar que una página web escrita y editada por cientos de miles de personas, que cambia constantemente, podría haber creado el reemplazo de esa colección polvorienta de libros con tapas de piel en nuestra estantería. Y, no obstante, la Wikipedia no solo ha reemplazado a la enciclopedia física para muchos de nosotros, sino que la ha sobrepasado en su utilidad, calidad, temporalidad6, y, quizá lo más importante, comodidad. La Wikipedia sigue teniendo la misma identidad cultural nuclear que la enciclopedia física, pero las maneras en que el contenido se crea, se comparte y se edita han nacido de lo digital.

Si tomamos una colección enciclopédica y nos preguntamos «¿cómo hago que esto sea digital?», lo que obtenemos es la Microsoft Encarta en CD. Si tomamos la filosofía de creación de enciclopedias y preguntamos «¿cómo cambia lo digital nuestro vínculo con esto?», lo que obtenemos es la Wikipedia.

Cuando pensamos en la repercusión de lo digital en la narración de historias, tendemos a coger los frutos de la imaginación que cuelgan más bajo, los que tenemos más a mano. El tópico común es que lo digital «dará vida las historias». Las palabras se moverán. Las imágenes se transformarán en películas. Se podrá elegir el desarrollo de la trama a placer. Aunque lo digital hace que todo esto sea posible, estos son los cambios de menor importancia radical entre los que la digitalización del texto hace posibles. Estas son las respuestas a la pregunta «¿cómo cambiamos los libros para hacerlos digitales?». La esencia del efecto de lo digital en la edición requiere un giro sutil hacia la pregunta «¿cómo lo digital cambia los libros?».

2.A. ALGUNOS EJEMPLOS

(Compañías e individuos que impulsan cambios en los sistemas de publicación):

 

GETTING REAL — Jason Fried & David H. H.

POKE THE BOX — Seth Godin

CODEX — ilovetypography

MY BLOOD APPROVES — Amanda Hocking

THE SHAPE OF DESIGN — Frank Chimero

ANNABEL SCHEME — Robin Sloan

ART SPACE TOKYO — Ashley Rawlings & Craig Mod

Por mucho que les duela a los puristas literarios admitirlo, los blogs, durante más de una década, han sentado los fundamentos para este tipo de escritura de libros al vuelo que tenemos actualmente. La obra de 37Signals Getting Real se compuso con el paso de los años en su blog Signal vs. Noise8. Los suscriptores al RSS de Signal vs. Noise han leído Getting Real sin saberlo. ¡Madre mía, 37Signals ha escrito Getting Real sin saberlo!

Tengamos presente que han vendido 30 000 copias en PDF a 19 USD cada una. Es más de medio millón de dólares en beneficios (netos, pues no hay costes de distribución ni intermediarios), y para un libro de autoría pública. Y esto ocurrió en el año 2006.

Frank Chimero9 ha ido borroneando su libro en vivo y en directo. Es su blog. Ya lleva años trabajando duro para darle cuerpo a unas ideas en torno a la creatividad y el diseño. Y ha construido una gran comunidad de simpatizantes, que le han pagado 100 000 USD en febrero del 2011 para que profundizara en su trabajo. The Shape of Design promete continuar con la exploración de los hilos narrativos en esta página web. Pendiente de concretarse.

En la primavera del 2010, Ashley Rawlings y yo dirigimos una campaña para conseguir financiación popular para la producción y publicación de la segunda edición de Art Space Tokyo10. Recolectamos 24 000 USD en 1 mes, e hicimos público el proceso con extremo detalle para que otros lo repliquen11.

Robin Sloan12 ha escrito y publicado relatos en formatos digitales para disfrute y agradecimiento de nosotros, sus seguidores. Está a punto de volver para desarrollar los cuentos que tuvieron mayor resonancia entre su público objetivo y dar mayor cuerpo a algunos textos cortos para convertirlos en novelas.

Amanda Hocking13 escribe un blog. También autopublica sus novelas en la plataforma de Amazon Kindle. Están bien hechas. En los últimos años ha vendido más de 1 millón de libros para Kindle.

John, de I Love Typography14, ha escrito una publicación en directo: es surprise!, su blog. Y ahora, también él (con la ayuda de la editora Carolyn Wood15 y algunos amigos), está concretando sus ideas en una auténtica revista: Codex16. Hermosamente producida, editada magistralmente, Codex es una colección de muy cuidados y pensados textos sobre tipografía, un compendio del amor de John por los tipos envuelto, comercializado y vendido de una manera en que aprovecha a su fantástica comunidad. Lleva a cabo cambios en el sistema de publicación típico para hacer el proyecto autosostenible.

Seth Godin se ha visto tan profundamente influido por la comunidad lectora de su blog y su empuje que se ha resignado y ha puesto en marcha desde cero su propia compañía editorial. Domino17 nace de ideas que surgieron frente al público que, en a fin de cuentas, estaba intentando alcanzar. Es un bello ejemplo de un ecosistema sostenible que surge de una conversación sustanciosa.

La lista continúa indefinidamente. Para insistir en la hipérbole, diré que estamos en medio de un innegable y fundamental cambio de los procesos de autoría. ¿La fricción y la distancia entre tú y tus lectores? Ya no existe18.

La «iteración en vivo» que ha nacido de estos cambios libera a los autores del aislamiento (pero sigue permitiéndoles escribir en aislamiento). El público y el autor se entran en diálogo precozmente. Los escritores pueden calibrar el interés de los lectores a medida que la historia se desarrolla y decidir qué temas merece la pena desarrollar con mayor amplitud. Mientras 37Signals, Frank, John, Robin, Amanda y Seth depuraban su filosofía autorial frente a una audiencia de decenas (si no cientos) de miles de lectores, es fácil imaginar el tácito tira y afloja editorial, basado en el número de visitas a las páginas y los comentarios que recibía cada entrada del blog. Esto quiere decir que esta acciones lectoras sin fricción, con frecuencia indirectas, permitidas por lo digital en el sistema preartefacto, pueden manifestarse en el producto autorial final.

Richard Nash, de fama editorial a raíz de Soft Skull19 y, más recientemente, fundador de Cursor20, una plataforma de publicación independiente, ha instalado este sistema preartefacto de lleno en su punto de vista. Acerca de por qué es tan necesaria, incluso moralmente, la interrupción del sistema preartefacto, afirma:21

Hemos tendido a hablar del modelo de publicación de los últimos cien años como si se tratara de un modelo perfecto, pero miremos a todos las editoriales independientes que han surgido en los últimos 20 años, a los ganadores del National Book Award, a los ganadores del Pulitzer, a los ganadores del Nobel. ¿Qué pasaba antes con esos libros? ¡No se publicaban! No-se-publicaban. Seguro que algunos sí, ¿pero la mayoría? La mayoría no. No podemos calcular toda la magnífica cultura que los hombres blancos con americanas de tweed que dirigieron la industria editorial dejaron sin publicar durante el pasado siglo, pero que publicaran algunos libros excelentes no significa que no hayan ignorado un número de libros mucho mayor… Así que estamos restableciendo el que creemos que es el equilibrio natural de las cosas de la escritura y la lectura.

Su nuevo sello, Red Lemonade, está diseñado para propiciar la conversación en torno a los libros, con frecuencia antes de que estén completos. Sin duda para muchos se trata de una noción aterradora, pero también es el producto inevitable de la apertura del sistema preartefacto. Y, como muchas cosas inevitables en la evolución de metodologías bien establecidas, podemos quejarnos y lamentarnos y encomiar el pasado, o bien convertirnos en participantes activos en la conformación del futuro.

Por supuesto, ningún autor está obligado a abrazar estos cambios o comprometerse con ellos. Pero estos cambios sí que exigen una respuesta a la pregunta «¿exactamente dónde empieza y termina el artefacto digital, cuándo queda completo?».

 

3. LA CAÍDA DEL GRAN ARTEFACTO INMUTABLE

 

El libro digital es un extraño animal. Es intangible y al mismo tiempo enteramente mudable. En cualquier lugar y en ninguno. Lo poseemos y, sin embargo, no lo poseemos.22 Sus cualidades imitan las del libro físico solo en un plano abstracto.

Para entender verdaderamente cuán extraños y especial son los libros digitales, tener experiencia con sus primos analógicos puede ser de utilidad. ¿Alguna vez has hecho un libro físico? Lo que quisiera decir es: «¿alguna vez has editado y enviado un texto a una imprenta para que sea reproducido varios miles de veces?» Es algo terrorífico. Hay una tremenda desesperanza en todo el proceso. Sabes que tiene que haber errores. Aunque revises la paginación y la puntuación cien veces, por el simple cálculo de las moléculas que componen un libro, habrá algo que se te haya pasado.

De manera que enviar ese documento a la imprenta significar depositar una fe definitiva en el libro, creer –porque debes, por el bien de tu salud mental– que esto es lo mejor que puedes hacer, incluso a pesar de las limitaciones. Y tendrás que vivir con los resultados para siempre.23

Esto es lo que hace que lo digital pese tanto: que sea tan precioso. No importa cuánto lo prepares: si no lo ejecutas correctamente, cualquier paso en falso será escrito mil veces.

fig. 03 La multiplicidad de libros.

Cuando alguien dice libro, esto es lo que pensamos (aunque curiosamente podríamos ser una de las últimas generaciones en pensarlo): un objeto físico muy específico. Imaginamos una densa cubierta, la tripa bien definida. Sentimos la permanencia del objeto. En el interior, las palabras están fundidas con el papel. Lo que está impreso ahí el día de hoy será lo mismo el día de mañana. Es un objeto confiable.

Con lo digital, estas cualidades de los libros impresos se vuelven artificiales. No hay ninguna gruesa cubierta que limite su longitud. No hay costes de imprenta adicionales debido al color. No hay permanencia: la naturaleza una vez sagrada e inmutable del texto ya no lo es. Actualizar un texto digital es trivial y fácil. Cuando mires el mismo libro digital el día de mañana, puede que sea diferente de la versión que lees hoy.

Aparte de estas obvias diferencias superficiales, hay dos cualidades de los artefactos digitales que los hacen radicalmente diferentes de los artefactos físicos:

  1. tienen una conexión profunda –están entrelazados– con los sistemas pre- y posartefacto
  2. existen en la típica forma completa solo en momentos brevísimos

La conexión con el sistema preartefacto es obvia. Por ejemplo, el resultado artefactual de una entrada de la Wikipedia es una iteración continua: el producto de un sistema preartefacto altamente especializado.

Los artefactos que surgen de Domino le deben casi todo a la existencia de un sistema preartefacto: la revisión de las ideas en un blog, la conversación con los lectores.

Una vez que un artefacto físico está completo, impreso, empaquetado y distribuido, se ha terminado.24 No puede cambiar. Podemos borronear ideas en los márgenes de nuestro ejemplar, pero la siguiente persona que consiga otro ejemplar no verá esas notas: tendrá la misma edición «completa» que cayó en nuestras manos.

La edición digital de un libro existe en su forma estática, clásica y completa solo por unos mínimos instantes, quizá solo segundos, si se trata de autores populares. Al instante en que la edición para Kindle de un libro se descarga y se subraya, ya ha sido alterada. La siguiente persona que compre una copia de ese libro estará descargándose la forma completa más todos los comentarios al margen asociados. Y cuanto más integrado está un sistema de notas al margen, tanto mayor será la repercusión que las conversaciones posteriores en torno al libro tendrán en futuros lectores.

El artefacto digital, por lo tanto, es un andamiaje entre los sistemas pre- y posartefacto.

FORMATOS

Este andamiaje entre sistemas se define en formatos. Las aplicaciones EPUB, HTML, Mobi e iOS son las más populares. Es innegable que el formato digital más extendido es el HTML. EPUB y Mobi son en realidad subconjuntos de HTML. Y entrelazada con EPUB3 está la promesa de un HTML5 y un CSS3 más fuertes, y de funciones de JavaScript potenciadas.

Los formatos digitales más populares pueden clasificarse en tres categorías claramente distintas. Son los siguientes:

  • Sin formato: ePub, Mobi, HTML
  • Definidos: PDF, EPUB3 (HTML5/CSS3)

  • Interactivos: iOS/Android, EPUB3 (HTML5/CSS3)

Sin forma y definido son conceptos que traté por extenso en Books in the Age of the iPad.25 Sin forma significa que el contenido no tiene una estructura visual inherente, que permite que el significado no cambie a medida que las palabras se recolocan. Pensemos en las novelas de bolsillo.

Definido se refiere al contenido en que la estructura de la página –la yuxtaposición de los elementos– está ligada al significado del texto. Pensemos en libros de texto.

Interactivos son, por supuesto, los textos que requieren algún componente interactivo: vídeo, narración no lineal, etc.

Existe solapamiento entre estas categorías, razón por la que vemos que ciertos formatos aparecen más de una vez: el EPUB3, por ejemplo. Puede que necesitemos tener control tanto de la estructura visual de la página tanto como de la interactividad que propone.

Las aplicaciones iOS pueden cumplir con las tres categorías, pero no son la mejor herramienta posible. Lo hemos comprobado en el diseño y la distribución de revistas para iPad durante el 2010. La mayoría de estas revistas bien pudieron ser documentos en PDF o en HTML5. Y los lectores lo habrían agradecido (descargas más pequeñas; texto «real» seleccionable, buscable, de tamaño ajustable, etc.).

Parece ser que el EPUB3 está llamado a gobernarlos a todos. ¿Por qué?

  1. El EPUB ya es ligero y está bien definido.
  2. Los documentos producidos en este formato están compuestos inherentemente de texto real y se integran naturalmente con los sistemas de distribución más accesibles y comunes, como iBooks, Kindle, o como descargas directas de las editoriales.
  3. En el futuro, se adaptará a las últimas funciones de plantilla de HTML5 y permitirá incorporar potentes funcionalidades de JavaScript para permitir interactividad.

Si el sistema preartefacto incuba al artefacto y el artefacto digital cohesiona los sistemas pre- y posartefacto, ¿entonces de qué está compuesto exactamente el sistema posartefacto?

 

4. EL SISTEMA POSARTEFACTO

 

El sistema de edición digital posanalógico: Hay capas de notas al margen sobre el artefacto. La «completitud» del artefacto evoluciona con el tiempo.

La lectura es, en última instancia, telepatía. Stephen King en On Writing, tras describir una mesa con un mantel rojo, una caja, un conejo y un número ocho azul, escribe:

Te envié una mesa con un mantel rojo encima, una caja, un conejo y el número ocho en tinta azul. Lo viste todo, especialmente el ocho azul. Estamos vinculados por un acto de telepatía: nada de tonterías fantasiosas, sino verdadera telepatía.

Sin embargo –y he aquí la verdadera magia–, se trata de una telepatía compartida, una telepatía desde uno hacia muchos, y en la que esos muchos comparten en gran medida la experiencia. El objeto impreso ata esta experiencia a la pulpa del papel; con lo digital, existe la promesa de interconectar esta experiencia compartida.

Le damos forma a nuestra telepatía privada en las notas al margen: marcas, resaltes, anotaciones.

Recuerdo que hace años, antes de que llegaran los Kindle, iPad y antes de que nadie supiera de los EPUB, oí hablar de las notas al margen encontradas en los libros de la biblioteca de Paul Rand. Recuerdo que pensé en lo emocionantes que sería poder buscar en sus pensamientos, clasificarlos, ordenarlos y compartirlos. Y usarlos como ejes de debate, hacer comentarios en torno a ellos, trazar líneas entre ellos y los libros con los que estaban conectados, a otros libros y a los pensamientos de otros diseñadores: liberar, por así decirlo, las marcas de sus experiencias telepáticas.

Este es el sistema posartefacto: un sistema de liberación, que se ocupa de vincular, de compartir, de las notas al margen, de la propiedad del artefacto, de la comunidad y, por supuesto, de la lectura.

Es el sistema que logra que el libro pase de un recipiente para textos aislado a una interfaz compartida.

Es el sistema que está empezando a aparecer aquí y allá en las aplicaciones de lectura que usamos hoy en día. Es el sistema más directamente conectado con los lectores. Y es un sistema que, cuando se lleva a cabo correctamente, hace que volver a los libros impresos se sienta como algo totalmente castrante.

Fig. 04 Las notas al margen crean capas sobre el artefacto digital y cambia la manera de percibir la obra a través del tiempo.

En términos estructurales, las notas al margen representan la posibilidad de crear infinitas capas por sobre el contenido. Si se expresa adecuadamente, cada persona que participa en la producción de notas al margen digitales cambia la experiencia lectora de ese libro para la siguiente persona. Las notas al margen del libro impreso desconocen totalmente las otras notas al margen. Las notas al margen digitales constituyen una conversación colectiva de capas que se acumulan.

Por supuesto que las notas al margen no son nada nuevo. Como el viejo Paul Rand, siempre que hemos tenido libros los hemos garabateado, derramado el café sobre ellos, cubierto de la tierra y el polvo de los viajes, algunas veces deliberadamente, algunas veces poniéndoles la marca de la memoria sin siquiera saberlo.

Una manifestación clásica de estos detritos mentales es el libro de anotaciones.27 Liz Danzico expone lo siguiente:

Cuando John Locke empezó a tomar notas en 1652, lo hizo de una manera tan elaborada que un editor de nombre John Bell publicó un cuaderno llamado Bell´s Common-Place Book, Formed generally upon the Principles Recommended and Practised by Mr. Locke. Este cuadernillo, ocho páginas de instrucciones sobre un método de indización, representó el primer intento de facilitar la navegación por notas y pensamientos que de otro modo habrían tenido una apariencia desordenada.28

Fig. 05 Un libro del siglo 17 (Imagen vía Wikipedia).

En Embracing the Digital Book,29 mi ensayo de abril del 2010, esbocé algunas peticiones para el libro interconectado en torno a las anotaciones y notas al margen. «Enséñame las coincidencias entre los pasajes subrayados por 10 000 lectores en un libro digital», exigí. «Que Stefan Sagmeister comparta públicamente los pasajes que ha resaltado de la nueva novela de Haruki Murakami».

Y continuaba de la siguiente manera:

Cuando he terminado de leer y anotar un libro, debería ser capaz de crear mi propia versión resumida. Muéstrame mis resaltes con mis anotaciones. Déjame exportar esta versión. Déjame enviármela por correo electrónico. O, si te atreves, maquétala automáticamente y déjame encargar un ejemplar de impresión a demanda para mi biblioteca personal.

Poco después de que yo terminara ese artículo, Amazon sacó su función Popular Highlights.30

De todas las grandes fuerzas del mundo de los libros digitales, pocas están pujando tan fuerte y tan rápido como Amazon. Ya han construido la infraestructura para nuestros libros de anotaciones interconectados. El mío vive aquí. El de Seth Godin vive aquí. Necesita mejorar, por supuesto, pero es un comienzo.

MÁS ALLÁ DE LOS LIBROS

No es necesario que este espacio posartefacto se cree solo sobre los libros. Las nociones de comunidad y vinculación que giran en torno al contenido pueden aplicarse a cualquier cosa: revistas, entradas de blogs, artículos periodísticos largos, etc.

Para que se produzca verdadera innovación y vinculación en este espacio, hacen falta dos cosas:

  1. Un protocolo bien definido al cual todos los programas y herramientas creadas para vincularse al espacio posartefacto puedan conectarse.
  2. La capacidad para crear conexiones independientes del soporte más allá del espacio de lectura.

Fig. 06 openbook marks.org

En lo que se refiere al protocolo, James Bridle, con su iniciativa Open Bookmarks,31 está llevando la conversación hacia lo que podría llegar a ser la forma de este protocolo:

Imaginad un futuro en que, en lugar de prestar un libro, prestéis vuestros marcadores; en que vuestras notas, anotaciones y referencias estén sincronizadas entre las distintas plataformas y aplicaciones; en que vuestros marcadores os pertenezcan y el registro de cada libro que habéis leído se guarde y almacene con seguridad, sin importar cómo o dónde lo leísteis.

Y luego añade:

Open Bookmarks es un proyecto pensado para discutir y desarrollar las normas para guardar, almacenar y compartir marcadores, anotaciones y datos de lectura en libros electrónicos. Open Bookmarks abanderará estos principios y apoyará su amplia adopción.

Al parecer, EPUB3 es el formato más prometedor para construir conexiones más allá del espacio de lectura (al margen de Kindle, iBooks o Nook). Y esto es particularmente cierto en el espacio del libro.

Es justo decir que construir aplicaciones excepcionales y dependientes de las plataformas libro por libro (o edición por edición) no funciona muy bien. Se trata de una solución provisional mientras la distribución y las plataformas de venta se establezcan y maduren.32 EPUB3 trae consigo la promesa de la estandarización, al brindar a autores y editores soluciones posartefacto que funcionan en muchas plataformas. En otras palabras, permite que los lectores compartan sus conversaciones sobre su libro, en sus libros, pero independientemente del servicio.

Le pregunté a Keith Fahlgren, de Threepress,33 y cocreador de Ibis Reader34 adónde se dirige el formato EPUB en lo referente al libro interconectado y, específicamente, sobre las conexiones externas en JavaScript. Sobre su estado actual, en el 2011, dijo:

Apple ya trabaja con JavaScript en iBooks al día de hoy (para el EPUB pre-3), pero evita deliberadamente el acceso en red por razones de seguridad. Dudo de que cambie su postura muy rápidamente.

Sin embargo:

Esperamos que algunos sistemas de lectura de EPUB3 permitan acceso en red a JavaScript para los documentos en EPUB3 por parte de «miembros de confianza» (esto es lo que las versiones autorizadas de IbisReader harán). No tengo idea de si esto tendrá éxito más allá de un pequeño subgrupo de editores a medio plazo.

A pesar de ello, la ocasión nos permite definir ahora mismo cómo EPUB3 y el espacio posartefacto se relacionarán:

EPUB3 es, al menos durante la semana que viene o así, un lienzo bendecido con el vacío. Si algún editor y un sistema de lectura fantásticos intuyeran que hay una oportunidad de mercado para trabajar en serio con JavaScript y sacaran adelante algo que difundieran por doquier, creo que habría una buena posibilidad de que comandasen en una u otra dirección a la mayoría de sistemas de lectura de EPUB3 (que se están construyendo o se construirán). Aunque los problemas de seguridad de JavasScript en relación con los libros electrónicos son reales, también es sabido que existe una gran cantidad de innovación en el terreno del JavaScript, de modo que alguien (probablemente bastante ajeno al espacio del libro electrónico) podría sacarse de entre las manos un convincente subconjunto restringido de JavaScript (o algo similar) que pueda permitir un gran de acceso en red sin arruinarlo todo.

Robin Sloan, en su entrada de blog «Inventing Books»35, nos recuerda la innovación editorial de los siglos XV y XVI, y concluye diciendo que:

Todo esto está sucediendo de nuevo, ahora mismo. Y ahora es seguro: la historia no es una espiral, y nuestro caso es nuevo, ya que Internet no es la publicación impresa y la tienda de Kindle no es la feria de Fráncfort. Pero hay algo en la sensación, aunque no en los detalles, que es igual. Cuanto más grande sea la oportunidad, tanto mayor será la confusión, y la mayor de todas es la tentación de inventar.

Son tantas las preguntas: ¿con qué frecuencia los fanáticos de la tecnología y los amantes de la literatura tienen una oportunidad de (re)inventar nuestra cambiante relación con los libros? El EPUB3 es prometedor para los libros, pero ¿qué sucede con el resto de contenidos? ¿Quién proporcionará la plataforma para las conversaciones en torno a los artículos de revistas, para los artículos periodísticos de mayor extensión o para los blogs? ¿Cómo se conectarán estos espacios? ¿Existen soluciones más interesantes que las herramientas actuales de comentario en los blogs?

Existe una impresionante oportunidad para consolidar nuestras innúmeras notas al margen en un libro de anotaciones más potente, uno que al que sea fácil acceder, que sea fácil de buscar y de socializar, y que pueda incrustarse en el texto digital que consumimos: una evocación –la aplicación de calor a la carta escrita con tinta invisible de zumo de limón– de nuestra telepatía compartida.

 

5. LOS LIBROS QUE HAREMOS EN EL FUTURO

 

Así pues, ¿qué es un libro, a fin de cuentas?

Para responder a esta pregunta, tenemos que observar los cambios que se han producido en nuestros sistemas de edición.

Hemos pasado de esto:

A esto:

Si leemos los cambios de derecha a izquierda, observamos que:

  • La vinculación con los lectores (la construcción de una comunidad y una conversación) empieza inmediatamente en el sistema preartefacto.
  • La desconexión de 2 años entre la idea y el lector se reduce a hora, días o semanas.
  • Se difumina la línea entre editor y autor.36
  • Si se opta por imprimir, el Gran Artefacto Inmutable ahora solo es el Artefacto Inmutable.37
  • El tiempo de producción (del manuscrito terminado a las manos del lector) de un artefacto digital es significativamente menor que el de un libro físico.

  • La clásica autoridad de acceso a la distribución pierde mucha importancia en lo digital. Los canales de distribución digital como la tienda de Kindle, de Amazon, y la tienda iBooks, de Apple, son universalmente accesibles. Cualquier persona con un documento en ePub puede alcanzar puntos de venta globales de gran importancia.38
  • Solo en lo digital es posible un verdadero sistema posartefacto de conversación y notas al margen acumulativas.

EN ESTE MOMENTO

Como postulé anteriormente, siempre discutiremos

la calidad del papel, la densidad de píxeles de la pantalla;
el tejido usado en la cubierta, la interfaz para resaltar;
la búsqueda por página, la búsqueda por párrafo.

Esto no es lo que importa: la superficie es secundaria.

Cavar la zanja,
forjar el acero,
verter el hormigón para los fundamentos del libro del futuro.

Esto es lo que requiere nuestros esfuerzos.
Los objetivos de estos sistemas, claramente definidos;
los protocolos abiertos, claramente definidos.
Estos deben ser nuestros temas de debate.

Herramientas con interfaces simples, discretas y limpias
que den un rostro orgánico a nuestra cambiante relación con el texto.
Esto es lo que necesitamos construir.

La combinación de estos esfuerzos, la integración de estos sistemas,
la confección adecuada y deliberada de estas herramientas.
Este es el libro del futuro.
Nuestra plataforma de libros y edición posartefacto.

 

REFERENCIAS O NOTAS

  1. Si tienes una gran curiosidad por la historia de las bibliotecas, te recomiendo totalmente el trabajo extraordinariamente erudito de Matthew sobre este tema, que además está escrito con una bella prosa: Library: An Unquiet History.
  2. Durante el (interminable) proceso de editar este ensayo con un machete, Kevin Kelly publicó What Books Will Become, una fantástica reflexión sobre las cambiantes forma del libro.
  3. No se trata de la densidad de la pantalla, sino del efecto del lienzo en que esa presentación visual está envuelta; no se trata de la interfaz para resaltar, sino de dónde esos resaltes viven y qué hacemos con ellos; no se trata de las unidades de medida, sino del sistema por medio del cual podemos llegar a cualquier parte de un texto de manera universal y coherente.

  4. James Bridle pretende producir recuerdos físicos a partir de nuestras experiencias de lectura digital. Bookcubes: Souvenirs of Digital Reading, booktwo.org.
  5. Es verdad: las motivaciones detrás de la pregunta «¿cómo hago digitales los libros?» y «¿cómo lo digital afecta a los libros?» no son necesariamente las mismas. Pero ese caso no importa. «¿Cómo hacemos digitales los libros?» es, en el mejor de los casos, una cuestión de transición. Es la pregunta que tenemos a mano cuando intentamos darles sentido a los cambios en toda la industria. Solo hay un camino para encontrar una verdadera forma futura del libro, y yace en abstraer la idea tradicional del libro de las formas tradicionales de publicación y consumo. Mi querido amigo Rob Giampietro me recuerda el fundamental ensayo de Clay Shirky sobre este tema: Newspapers and Thinking the Unthinkable.
  6. Sin duda hay innumerables ejemplos de entradas de la Wikipedia que aparecen de repente, pero en un plano profundamente personal, me fascinó y me impresionó cuán rápidamente apareció la minuciosa entrada sobre el terremoto y el tsunami de Tohoku, este 2011.
  7. En parte, diseño de libros, en parte guion de screen scraper, en parte escultura. On Wikipedia, Cultural Patrimony, and Historiographybooktwo.org
  8. Signal vs. Noise
  9. http://blog.frankchimero.com/
  10. Art Space Tokyo: An Intimate Guide to the Tokyo Art World,artspacetokyo.com
  11. Kickstartup: Successful fundraising with Kickstarter and the (re)publishing of Art Space Tokyocraigmod.com, agosto del 2010
  12. http://robinsloan.com/
  13. Amada Hocking’s Blog
  14. I Love Typographyilovetypography.com
  15. http://www.pixelingo.com/
  16. Codex: The Journal of Typographycodexmag.com
  17. The Domino Projectthedominoproject.com
  18. Y no hablo solo de publicar un ensayo en un blog, sino de hacer tu libro –con elegancia, con cubiertas de tela, si así lo deseas–, sobre hacer que tu libro entre en las redes de distribución y las plataformas de venta que alcanzan a decenas de millones de lectores (iBooks, Kindle, etc). Hablo tanto de las herramientas que permiten la mera democratización de la escritura y la edición como de las herramientas que permiten ingresar dinero por ello de manera sostenible.
  19. Softskull Books
  20. Red Lemonade
  21. Red Lemonade Goes Livernash.com, mayo del 2011
  22. Amazon zaps purchased copies of Orwell’s 1984 and Animal Farm from KindlesBoingboing, julio del 2009
  23. ForeverA Working Library, enero del 2011
  24. A menos que seas Jonathan Franzen.
  25. Books in the Age of the iPadcraigmod.com, marzo del 2010
  26. (He dejado este pie en blanco intencionadamente).
  27. Commonplace BookWikipedia
  28. The Social Life of MarginaliaBobulate, mayo del 2011
  29. Embracing the Digital Bookcraigmod.com, abril del 2010
  30. Kindle Popular Highlights. No es que albergue ninguna falsa ilusión de que mi ensayo haya tenido algo que ver con la aparición de esta función, pero fue agradable saber que tuvimos los mismos pensamientos al mismo tiempo.
  31. http://openbookmarks.org
  32. Será interesante observar cómo los libros altamente especializados —por su interfaz, su interactividad y la especificidad del diseño— como Our Choice, de Push Pop Press, evolucionan con los años.
  33. Threepress: un grupo de vanguardia de programación y consultoría de libros electrónicos.
  34. Ibis Reader
  35. Inventing Booksrobinsloan.com, mayo del 2011
  36. En verdad cualquier autor puede publicar su propio trabajo, pero no todos los autores tendrán los recursos, el tiempo o el mero deseo de convertirse en editores. Se habla de la disminución del valor de los editores con la llegada de los libros digitales, pero la realidad es que las editoriales siguen siendo tan necesarias como siempre. Con todo, su papel ha cambiado. Su valor descansa en su capacidad para crear y mantener comunidades, y ejercer como consultores editoriales. Ahora no se trata solo de los guardianes adinerados y los financieros de la tierra mítica del objeto impreso, los sistemas de distribución nacional y los escaparates físicos.
  37. Es más, si no está interconectado, no es tan grande. Pienso que continuaremos viendo una disminución general en la exaltación de la materia impresa, lo cual está bien, porque la mayoría de lo que se imprime se imprime deficientemente. La repercusión de las funciones de interconexión sobre nuestra experiencia lectora será (y en verdad ya lo es) tan poderosa que la única razón para buscar un edición impresa de algo será que está increíblemente bien producida o que, simplemente, no existe una edición digital.
  38. Distribuir un libro físico es una de las partes más costosas, en tiempo y dinero, y descorazonadoras, de la edición. Se pierden y se dañan muchísimos libros. Se invierte muchísima energía en maniobras comerciales para conseguir una posición de privilegio en las librerías.


Ensayo original publicado por Craig Mod en su página web con una licencia Creative Commons.

Traducción de José Antonio de la Riva, autor del blog La traducción in vitro.

  1. Queridos anatómicos,

    Muy interesante este muchacho Mod. Gracias por habernos dato la oportunidad de conversar con él.
    Abrazos.

    –¿Qué onda julio por Madrid?

  2. Gracias por el comentario Pablo. En julio seguiremos en Madrid, pasando calor y al pie del cañón.

  3. ¡qué decir! Enhorabuena al autor original, al traductor y a los anatomólogos.
    Me parece una reflexión muy seria sobre el tema, en el que también andamos nosotros, aunque sin prisa por nuestra parte.
    Me resulta contradictorio que hablando de un medio del futuro, en un medio del presente, se use la estructura de notas del pasado. Pero sí es cierto que quizá el sistema de enlaces pierde la riqueza de las notas, en las que aparte del enlace se puedan establecer comentarios (incluso sin el enlace). Sin embargo resulta frustrante la sensación de tener que esperar hasta el final para leer la nota o buscarla y luego regresar.
    De repente además descubre uno que estaría bien poder poner notas en el propio texto del autor y convertirlo en un libro del futuro.
    En fin enhorabuena por el artículo y por el blog, sois estupendos.
    Saludos molineros
    Eduardo

  4. Muchísimos autores seguirán poniendo confín a sus escritos una vez producidos: por sentido de propiedad intelectual, de originalidad, de especialidad y de linealidad. Y harán bien para que su mensaje sea coherente y el lector no se pierda en una hilacha interminable, en una profusión de voces cacofónica. Otra cosa es que en el proceso de creación se tienda a crear comunidades abiertas de creación y edición de originales, que puede ser enriquecedor.

  5. ebqhwxtvbxjd

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